lunes, 27 de abril de 2015

Bajen los dedos acusadores


COLOR HUMANO

He querido salir de los lugares comunes a los que se recurre cuando se empieza a hablar del “controvertido” Proyecto de Ley que, despenaliza la interrupción del embarazo en caso de violación sexual. He saltado de todas y hacia todas partes: a las cifras, a los “argumentos jurídicos”, incluso al Proyecto de Ley presentado por el Congresista Lescano para defender al concebido, a lo que me dice la razón, lo que vivo; y, lo que sin duda no quiero vivir.

Las mujeres somos víctimas constantes y potenciales de violencia; desde que pisamos la calle y recibimos frases lascivas. Se juzga cómo vestimos, cómo caminamos, cómo pretendemos ser libres. El cuerpo de la mujer es todavía, un lugar común, en el que se libran batallas para determinar cómo debe ser manejado, porque el cuerpo de las mujeres es un al parecer un bastión de la fe.

Cuando hablamos de la agresión sexual a mujeres, ¿Estamos hablando de un hecho aislado? A diferencia de lo que muchos creen, las cifras nos muestran lo contrario:

- En el 76% de los casos, el victimario tiene una relación directa con la víctima.

- El 78% de víctimas son mujeres menores de edad.

- El 34% de mujeres que son víctimas de violación resultan embarazadas.

Es decir 35 000 mujeres, niñas y adolescentes son obligadas por el Estado a llevar un embarazo, después de haber sufrido una de las experiencias más dolorosas por las que puede atravesar una persona. El Estado las obliga, y enfatizo en que las obliga; porque si alguna de ellas desea no continuar con el embarazo, no tiene opción; la interrupción del embarazo en el caso de violación es un delito. Esta prohibición conlleva a que muchas mujeres se vean forzadas a practicarse abortos en condiciones insalubres, poniendo además en riesgo sus vidas, como si la experiencia anterior no hubiera sido suficiente.

No podemos negar que las mujeres abortan  todos los días y en las peores condiciones. Lo que tiene como resultado que un alto índice de mortalidad en mujeres, se produzca como consecuencia de abortos mal practicados; como vemos, este además de ser un asunto de derechos se ha convertido en un asunto de salud pública. En resumen, el Estado no te protege como mujer ni como víctima, te revictimiza; atentaron contra tu libertad, tu integridad, tu proyecto de vida y con la penalización pueden atentar contra tu vida.

El debate ya se inició en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso, donde están presentes congresistas ultraconservadores como Martha Chávez, Julio Rosas y Juan Carlos Eguren. Eguren y Chávez, en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte para violadores. ¡Qué consecuentes!

El Presidente de la Comisión ha insistido en que el debate sea jurídico, y ha compartido un documento que expone las razones jurídicas que respaldan su posición en contra. Copio textualmente el argumento tercero:

El Proyecto de Ley presentado pretende argumentar a su favor apelando a los derechos de la mujer gestante a la defensa de su dignidad, al libre desarrollo de la personalidad, a la igualdad y no discriminación y a la salud. Este argumento es insostenible por dos razones: En primer lugar, porque el llevar a cabo un embarazo hasta su término natural no representa un atentado contra los derechos de la mujer a la defensa de su dignidad, al libre desarrollo de su personalidad, a la igualdad y no discriminación, ni a la salud.[…] Si verse obligada a llevar un embarazado después de ser víctima de violación, no es indigno, entonces ¿qué es? Si exigirle a una niña de 12 años ser madre y tener al hijo de su violador no va en contra de su dignidad y su libre desarrollo ¿Entonces cómo debemos denominar a esta imposición? El caso KL vs Perú que fue presentado ante el Comité para la eliminación de la discriminación en contra de la mujer CEDAW, es un antecedente importante y una muestra de lo que muchos se niegan a ver: KL de 13 años, violada repetidas veces, intenta suicidarse al enterarse que está embarazada; - el suicidio es otra opción a la que recurrirán las mujeres y no está en las cifras-, falla en el intento y requiere una intervención quirúrgica para salvarle la vida, los médicos se niegan a intervenirla por estar embarazada; y como consecuencia de ello, KL no tiene sensibilidad en el 90% de su cuerpo, no acude a la escuela, no controla esfínteres y le tienen que practicar 4 cateterismos al día para eliminar heces y orina. En el mismo sentido, su salud mental aún no ha sido restaurada[1].

Jurídicamente, si bien, el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece" (artículo 2°, inciso 2 de la Constitución Política); ello no impide que el conflicto de derechos sea resuelto vía la aplicación del principio de proporcionalidad, priorizando el Estado la vigencia de la dignidad, la libertad, el libre desarrollo de la personalidad, la igualdad, la autonomía reproductiva, la salud, la integridad de la mujer embarazada; antes que la esperanza de vida del concebido[2]. Lo contrario, es decir, la penalización del aborto en todas las circunstancias implica, como bien lo ha señalado la Corte Constitucional colombiana, "la completa preeminencia de uno de los bienes jurídicos en juego, la vida del nasciturus, y el consiguiente sacrificio absoluto de todos los derechos fundamentales de la mujer embarazada, lo que sin duda resulta a todas luces inconstitucional”[3].

Finalmente he revisado algunos testimonios de mujeres,  que se han practicado abortos después de ser víctimas de una violación sexual. Así también el testimonio de otra mujer quien fue forzada a ser madre después de ser víctima de violación, en medio del conflicto armado interno peruano. Todos los testimonios están teñidos de miedo, culpa y vergüenza. Porque las mujeres son señaladas y estigmatizadas como víctimas, acusadas si deciden elegir ser madres o no de su violador. Víctimas, siempre víctimas de la sociedad, de los agresores, del Estado.

No pretendo que muchos renuncien a sus creencias, cada quien es libre de mantener una posición sobre el tema; lo que no es permisible es que los dogmas de fe pretendan ser elevados a leyes o políticas públicas. Porque el fanatismo de la fe no puede estar por encima de la defensa de personas reales como KL, como las víctimas que se atrevieron a denunciar y por las que aún permanecen en silencio.

Por esto: #DéjalaDecidir.



Escrito por: Pamela Smith



[1] http://www.promsex.org/documentacion/testimonios/item/165-caso-lc.html
[2] Aborto en caso de violación: despenalización no es imposición. http://revistaideele.com/ideele/content/aborto-en-casos-de-violaci%C3%B3n-despenalizaci%C3%B3n-no-es-imposici%C3%B3n
[3] Corte Constitucional de Colombia, sentencia C-355-06, 10/5/2006, pto. 10.1, p. 271.

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