viernes, 26 de junio de 2015

RELACIÓN ENTRE FILOSOFÍA Y DERECHO




Hace aproximadamente un año en una entrevista el iusfilósofo Manuel Atienza[1] expresó de manera sarcástica que en las facultades de derecho se debería estudiar filosofía del derecho y algunas otras cosas.  Aunque semejante afirmación desde un juicio superficial podría parecer un despropósito para muchos estudiantes profesionales del derecho.  No obstante, si reparamos en ello no parece ser desatinada.
En principio debemos advertir que el fenómeno jurídico como objeto de reflexión crítica   tuvo lugar precisamente con  el nacimiento de la filosofía  y,  ha evolucionado en el tiempo en gran medida gracias a los que asumieron el pensamiento filosófico como profesión. 
Así, los primeros  filósofos griegos se dieron cuenta que  “la vida humana no solo se ve afectada por la naturaleza (phýsis), sino también por todas las convenciones (nómoi) de la sociedad en la que vivimos. Las convenciones dependen de nuestra voluntad y nuestro acuerdo; carecen de existencia natural”.[2]  Es precisamente  la contraposición entre naturaleza y convención la que se convirtió en el centro de las discusiones y en la cual ocupó un lugar privilegiado el Derecho (convención) como objeto de reflexión filosófica.  
De ello dio cuente el experto en filología clásica Werner Jaeger  cuando escribió “fueron los griegos, creadores de la filosofía, los que por vez primera se enfrentaron con los fenómenos jurídicos y las instituciones legales con espíritu filosófico”[3].
Asimismo, a equivalente  conclusión  llegó luego el historiador de la filosofía del derecho Guido Fassó  cuando precisó que “entre los aspectos de la experiencia humana que desde tiempos remotos han impelido a la meditación filosófica, se encuentra, sin duda alguna, el derecho”[4].
De modo que,  sin ánimos gremiales, de lo expuesto cabe inferir de modo preliminar que fueron los filósofos quienes emprendieron intensas indagaciones respecto de la naturaleza del derecho y su relación con la justicia mucho antes que los juristas en el sentido moderno de la expresión.
En efecto, más tarde la filosofía cumplió un papel fundamental en la consolidación de los Estados Republicanos  sobre todo al establecer las bases a partir del cual se elaboraron luego las Constituciones,  en virtud de las cuales hoy se crea,  piensa y  opera el derecho; me refiero  a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Conquista lograda en gran medida gracias al arduo e infatigable  trabajo de filósofos tales como Voltaire, Diderot, Rousseau, entre otros.
En rigor, no cabe duda pues, para decirlo con Carlos Cossio que “la relación entre la filosofía y  Derecho no es una relación de continuidad rectilínea. Pero, no obstante esto, el verdadero jurista no puede perder el contacto con la filosofía  porque esta resulta indispensable para poder hacer verdadera ciencia y para poder situarse frente a los problemas no científicos del Derecho en razón de la plenitud humana que es inmanente a este y que la ciencia no puede descubrir sin desvalorarse”.[5]
Finalmente,  la aseveración de Manuel Atienza expuesta como pretexto para iniciar el presente artículo se  justifica. Pues,  los historiadores de la filosofía y del derecho reconocen que fue bajo la influencia de la filosofía que evolucionó y se desarrolló el derecho. A grandes rasgos podemos decir que la historia de la filosofía corresponde a la evolución del pensamiento jurídico. A la filosofía en lo que concierne a la reflexión crítica sobre el fenómeno jurídico: filosofía del derecho. Volveremos a reflexionar en los próximos artículos sobre el tema […]






[1] La entrevista fue realizada por el iusfilósofo argentino Rodolfo L. Vigo. Cfr. https://www.youtube.com/watch?v=QBlghoDC9q4. [26 de febrero del 2015].
[2] Mosterín, Jesús (2008). Lo mejor posible. Racionalidad y acción humana. Madrid: Alianza Editorial, p. 107.
[3] Jaeger, Werner (1953). Alabanza de la ley. Los orígenes de la filosofía del derecho y los griegos. Tarad. A. Truyol y Serra. Madrid: Civitas, p. 13.
[4] Fassó, Guido (1982). Historia de la filosofía del derecho. 1. Antigüedad y Edad Media. Madrid: Pirámide, p. 7.
[5] Mantilla Pineda, Benigno (1996). Filosofía del Derecho. . Santa Fe de Bogotá: Temis, p. 17.

miércoles, 24 de junio de 2015

De rankings universitarios y otras cosas

Cada cierto tiempo aparecen rankings de las mejores universidades. Es necesario preguntar qué factores utilizan para la medición y qué consecuencias generan en quienes observan rankines; ¿es una forma subliminal de publicidad? Nuestra universidad nacional (UNSA) está muy lejos de los primeros lugares. ¿Por qué? Quiero hacer una comparación.

La PUCP ubicada dentro de las 20 buenas universidades de Latinoamérica, marca la diferencia por dos circunstancias, tomo como referencia a la Facultad de Derecho.

La primera: La gente lee. La afirmación que realizo obedece a todo un sistema, donde los profesores dejan lecturas a sus estudiantes. Y éstos últimos no llevan más de 5 cursos semestralmente (por la dificultad del curso). El estudiante promedio lee porque concentra sus energías en 5 cursos, normalmente, además los estudiantes experimentan que si no leen, aunque sea un poquito, jalarán el curso inexorablemente.  Otro detalle está en la carga de lectura, por ejemplo, para cada curso, digamos Contratos o Administrativo, tienes el material de lectura disponible desde la primera semana. En añadidura, sin duda, está la calidad de los profesores que contrata la PUCP y la inversión realizada.

La segunda: Hay orden. La programación de los exámenes y el contenido (silabo) a desarrollar lo obtienes desde el primer día clases. Es decir, llegas, asistes a tu clase matriculada, tomas tu asiento cómodamente y recibes tu silabo, el profesor te explica con parsimonia la forma de evaluación, y si vas revisando el sílabo sabes el día, la hora y la clase de tu examen final. Nada del otro mundo, sin duda. Esta organización se explica por el buen funcionamiento de los administrativos y la gente a cargo. Una peculiaridad, las fechas de control de lectura y exámenes no se suspenden.

Otros factores, no minúsculos, son la posición protagónica que ocupa la Facultad de Derecho dentro de la PUCP, esta facultad, exagerando, es la bandera de la casa de estudios, y la política institucional de la facultad hacia sus estudiantes. La política institucional desea estudiantes ocupando puestos- altos mandos- de decisión en el sector público y privado.

Desocupado lector, no intento hacer una comparación para afirmar que nuestra realidad es triste, porque no es así. La gente lee y hay orden en dicha casa de estudios por razones de índole económico, estructural, calidad de profesores, política institucional etc.  Son objetivos ya alcanzados por ellos, mientras nosotros deberíamos alcanzar esos objetivos o trazar nuevos a corto plazo, el cómo es nuestra tarea. Decía el poeta “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Como estudiantes – a pesar de la adversidad infranqueable y causas ajenas como los malos profesores- procuremos leer, investigar y producir, hacerlo expansivo para que sea la regla, no la excepción, crear grupos de estudios o asistir a ellos, por ejemplo: integrar el aplomado Taller de Derecho Administrativo es una gran opción o generar otros Talleres. Y por qué no, animarnos a plantear un nuevo plan de Estudios.

Para generar equilibrio, el último intento de otorgar una semana de exámenes parciales en la facultad de Derecho es alentador;  sobre esto necesitamos insistir, institucionalizarlo, tener fechas fijas y evitar la acumulación de prueba en un día. Desechemos creencias deleznables como afirmar que los estudiantes de Mengana universidad tienen mayor capacidad.


Por último, la parte del orden interno se legitima en la acción de los representantes estudiantiles y los administrativos, nuestra labor está en leer, investigar y juntar a tus amiguitos, amigotes para hablar de Derecho, entre otras cosas peores o mejores.

Escrito por: Boris Apaza

lunes, 22 de junio de 2015

DUDAR PARA PENSAR


Escrito por: Jaime Araujo


El dudar no es algo que nos venga naturalmente. Tan es así que, al parecer, la duda era desconocida en las sociedades primitivas, en las que se daba igual mérito a los mitos que al conocimiento.  Actualmente, esto ha cambiado poco, y la razón en nuestra opinión es porque estamos educados para no dudar y consecuentemente para no pensar. En efecto, es muy cómodo creerlo todo que aventurarnos a dudarlo todo para pensarlo todo.
Dudar es un acto de valentía y  rebeldía, implica abandonar las certezas que hemos asumido acríticamente, o que se nos haya adherido por costumbre. Lo que aprendemos en la familia, en la escuela, en la universidad. Lo que nos dijo el profesor, el cura o el pastor, nuestro mejor amigo, etc., debe ser sometido al crisol de la duda para probar su resistencia. No obstante, puede que después de ello, nos quedemos con muy pocas certezas o tal vez con nada. Pero, ¿vale la pena todo ello? En nuestra opinión, tal disposición, es de suma urgencia hoy dada las condiciones a las que cotidianamente nos exponemos.
Solamente si empezamos a cuestionarlo todo y, cuando digo todo, me refiero a todo lo que racionalmente es cuestionable. Pues, por un lado,  sería ocioso y estúpido ponernos a dudar de la existencia de la pared que tengo en frente, o si el fuego quema, pues bastaría patear la pared o meter la mano al fuego para tener la respuesta. Nada grata por supuesto.
Por otro lado, hoy es un deber moral dudar  por ejemplo de la información que nos proporcionan los medios de comunicación, de los líderes que nos representan, e incluso de la opinión de nuestros padres. En suma, de todos los mandatos venidos de la autoridad. Si hacemos esto, empezaremos a pensar, es decir, a crear formas nuevas, modos alternativos de actuar y de vivir. Pero cuidado, todo esto tiene sus riesgos. Históricamente, dos voces la confirman: Sócrates e Hipatia.
Por una parte, la lengua mordaz de Sócrates molestó tanto la tranquilidad de la sociedad ateniense que tuvieron que buscar un pretexto para eliminarlo. Pues, una vida no examinada, no reflexionada, no merecía la pena ser vivida sentenciaba Sócrates.
Por otra parte, en la frondosidad de certezas venidas del cielo y comunicadas por boca de los representantes de Dios (papas, obispos, curas) a los profanos, aparece una mujer que puso en aprietos a toda una cúpula que se ufanaba de ser el depósito de la verdad última. Hipatia decidió que era mejor dudar para pensar que resignarse a creerlo todo para no tener que pensar.

Finalmente, dudar para pensar no es fácil, trae aparejado sus peligros, tampoco es un don. Es una labor que requiere esfuerzo y disposición a no dar nada por supuesto. Un navegar en contracorriente. La duda no es mera vacilación sino interpelación, llamada de atención e instigación a cuestionar todo aquello que no sea claro y evidente  para la inteligencia humana. Y pensar es ensanchar los límites  que se nos imponen al conocimiento, a la vida. Porque en síntesis,  sin dudar no podemos pensar nuestra vida y vivir nuestro pensamiento.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Bulling contra Nadine?

Escrito por: Boris M. Apaza

Las acusaciones y el escándalo público contra Nadine, curiosamente, provienen del grupo, cuyos intereses han sido defendidos con la espada desenvainada de la pareja presidencial, y no precisamente por las izquierdas que se sienten traicionadas. La aislada pareja, evidentemente, se equivocó eligiendo sus amigos. Aunque vale mencionar que salió de la escena pública temas mucho más importantes como Tía María o la situación del TISA, acuerdo masivo de 51 países sobre la desregulación de la educación y salud, sobre el cual se tiene muy poca información, salvo las filtraciones de Wikileaks.

A estas alturas, no hay duda, que la gran transformación llegó para la pareja. Otro hecho curioso  es el frustrado ingreso de Ollanta y Nadine a la clase alta peruana. Las críticas recibidas a Nadine por su frivolidad, comprando productos Chanel o Versace son válidas en la medida que utiliza fondos públicos para adquirirlos. Sin embargo argüir  que ella no está – ni nació - para esos lujos guarda el discurso de desigualdad eternizada y concientizada en todas las clases sociales del Perú. Si Nadine o un clasemediero tiene dinero legalmente ganado, que compre donde compra la aristocracia peruviana, sin embargo eso les incomodaría. Aunque en apariencia, no es un asunto baladí. Podemos desprender que la clase alta- grupos económicos- gobiernan junto a Ollanta, pero dejan el mensaje claro que no son lo mismo.  Es decir, Ollanta y Nadine obedecen instrucciones precisas, pero no pertenecen a la clase alta peruana, y a pesar de hacer méritos, su ingreso tardará muchos años.

Por otra parte, el bulling a Nadine en la escena pública se explica porque ella terminará como la imagen del gobierno, la reina del  juego de ajedrez, quien ofrece declaraciones contundentes y menos vagas que Ollanta. Hay un consenso de la Media (medios de comunicación)  para sacar fuera de la escena pública cualquier hecho que no esté relacionado con el gobierno. Por ejemplo se dejó hablar de la orden de captura contra en vicepresidente la CONFIEP o el reclamo de Máxima Chaupe en Cajamarca, lo que afecte a la actividad privada no se toca en los diarios.

Un dato más, respecto a las acusaciones presentadas, la defensa manifestó que no se puede investigar el archivo de la investigación fiscal, que tiene carácter de cosa decidida, salvo haya nuevos elementos de convicción o la investigación no fue debidamente investigada (art 335. NCPP). La nueva investigación estaba sustentada en versiones periodísticas hechas por el programa Panorama y Diario 16, fuentes que carecen de seriedad para re-abrir una investigación. Ayer, martes 09, el habeas corpus fue declarado fundado parcialmente.  La sentencia declaró nula la investigación preliminar iniciada contra Nadine.


Pasado estos vientos poco favorables. Resulta diáfano que la pareja presidencial no recibirá el  apoyo del pueblo en el año que resta, no es menos evidente que las minorías de poder económico mirarán a otro lado cuando el gobierno recurra a ellos para resolver problemas como el de Belaunde.  El gobierno no es ni chicha ni limonada en palabras de Victor Jara, porque chicha con limón es una cosa que no sabe a nada.  Qué sucederá, falta un año y un poco más para  llenar esta historia.