Animal Político
Escrito por: Cleyder Ludeña
Es paradójico, por no decir absurdo que en las regiones donde hay una fuerte inversión y actividad minera, haya una pobreza generalizada y extrema. Por ejemplo, las regiones con más presencia minera, que reciben un canon minero elevado y donde supuestamente debería haber un elevado desarrollo son[1] Ancash, La Libertad, Tacna y Cajamarca, y en menor medida Ayacucho y Huancavelica. Estos son focos mineros pero a la vez son focos de pobreza y pobreza extrema pues según estadísticas del INEI[2], lideran la lista de pobreza Cajamarca y Ayacucho donde una de cada dos personas es pobre, seguido de Amazonas, Pasco y Huancavelica donde hay un promedio de 45% de pobreza.
Esto demuestra que en la realidad dura y pura las grandes empresas mineras como la Southern Perú Cooper Corporation, Antamina S.A, Minera Yanacocha, sólo se dedican a extraer la materia prima sin aportar al desarrollo sostenible de los pueblos donde realizan su actividad lucrativa y altamente contaminante.
Uno de los deberes primordiales del Estado es promover el bien común que implica cubrir (por lo menos) las necesidades básicas y urgentes de los peruanos y no como se viene haciendo, inyectando capital e inversión en la macroeconomía del país para que luego ésta se pierda como humo después de haber servido a las egoístas pretensiones de la corrupción y el despilfarro de la cúpula del gobierno. El bien común que prevé la Constitución debe hacerse real y patente en todo el territorio nacional, debe ser equilibrado y sin que ello signifique un detrimento o lesión a los derechos humanos. Por algo la Constitución consagra en su artículo 44 que “Son deberes primordiales del Estado: defender la soberanía nacional; garantizar la plena vigencia de los derechos humanos; proteger a la población de las amenazas contra su seguridad; y promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación".
Los años y la realidad han demostrado la falacia del argumento de la inversión para el desarrollo. Las inversiones únicamente han beneficiado a los sectores que menos necesitan en detrimento de los que menos tienen, condenándolos a vivir en lugares contaminados, limitándoles su derecho a sembrar su tierra, y todo ello con el asentimiento de los demás peruanos bajo un manto de falsa democracia y constitucionalidad, de falso desarrollo, porque ni es desarrollo, ni integral ni equilibrado.
¡Mina no! ¡Agro y educación sí!

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